la musa es la tinta de la historia
Datos personales
Calobiótica
vomitar palabras
Ver todo mi perfil
viernes, 14 de octubre de 2011
A lo mejor era por eso que no podía llorar, comprendió, clavando los ojos, totalmente secos, en el techo. Porque ¿de qué servía llorar cuando no había nadie allí para consolarla? Y lo que era peor, ¿cuando una no podía consolarse a sí misma?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario