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viernes, 29 de julio de 2011

Por desgracia, soy yo la que te necesita.

¿Sabéis? Nunca había amado. Era algo demasiado grande para ella. Había querido, y muchísimo, pero amar no. Amar le venía grande.
Hasta que llegó él. Entonces sí que amó. Amó con todas sus fuerzas. Confió en él como en nadie, se dio cuenta que le necesitaba.
Y ya sabéis que amar es dar la capacidad a una persona de destruirte. Y él la destruyó, la dejó hecha polvo.




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